Momentos de luz románticos, casi mágicos. Despidiendo los días sentado en una pared de piedras o un peñasco de granito, sintiendo el reconfortante calor del sol en la cara, los ojos casi cerrados, la serenidad que transmiten las puestas de sol. Salir expresamente a esos lugares que ofrecen buenos atardeceres a ver la puesta del sol, nada más y nada menos.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  *Acepto la Política de Privacidad