Aunque imaginamos que un insulto es algo inmaterial que es más para oírlo que para verlo. No, no es así, aquí tenemos un agravio que podemos verlo a diario, está ahí para verlo y tocarlo y hacernos pensar ¿pero cómo puede ser esto? Esto es un sinsentido. No, esto es la norma, si este proyecto se hubiera ejecutado según lo previsto en su plazo y en su momento, eso es lo que no hubiera sido normal. Aquí estas cosas nos cuestan más de lo normal. Ahora la ofensa se hace más insoportable, porque sabemos lo que nos cuestan las cosas, la tenemos ahí, terminada, flamante, casi a punto para disfrutarla, pero no, no puede ser. Mejor que la hubieran dejado como estaba, vieja y peligrosa, al menos no nos sentiríamos insultados.

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