El tiempo se paró en la cantera. Los maestros canteros tardaban siete días en hacer una piedra de molina, convertir un durísimo peñasco de granito en una pieza de precisión. La primera operación que se realizaba es el agujero por el cual pasaría el eje ya que esta era la operación más delicada y la que más posibilidades tenía de salir mal, posteriormente todo se trazaba en torno a él, primero terminaban la cara plana circular y a continuación procedían a tallar el cono. Si finalmente la piedra se partía en el proceso o presentaba algún defecto o imperfección que no se hubiera detectado a tiempo se había perdido todo el trabajo de los días anteriores. Durísimos trabajos estos, siempre bajo las inclemencias del tiempo y de gran mérito y complejidad.

MoisesVR Maestros canteros B