Maestros del camuflaje. Solo el canto delata su presencia, pero no su posición, además de ser un ave particularmente silenciosa.  Difícil de ver, imposible acercarse, la distancia de seguridad que impone es grande. Cada vez más escaso y esquivo, incluso las gentes del campo que los tienen cerca ignoran su presencia a pesar de ser un ave grande, del tamaño de una gallina. Habita los grandes paisajes agrícolas y amplias estepas. Vegetariano e insectívoro a partes iguales. A principios de primavera es su tiempo de amores, cuando más presumidos campean entre los cardos.  Si difícil es verlos e imposible aproximarse, fotografiarlos en su hábitat es ya un reto en el que además de usar sus mismas técnicas de camuflaje debemos  conseguir que sean ellos los que se aproximen, para lo cual hay que estar en el lugar muchas horas antes que ellos. Se necesitan libros gordos para pasar las horas muertas con la lectura y así no dar por perdidos los días que no vienen.

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