LAS GRULLAS EN LOS PEDROCHES

Las grullas nuestro símbolo invernal. Hablar de grullas es hablar de madrugones,  de ropa térmica, de buen calzado, pasamontañas, de pañuelo para la moquilla, de pies frios, de paciencia y sigilo, de andar a oscuras, a tientas, o sujeto a un cordel a modo de lazarillo, de prismáticos y un montón de material fotográfico, y ganas de sentirse parte de la naturaleza, de sentir los olores de la vegetación húmeda, el canto de las aves nocturnas. En definitiva… de ilusión, mucha ilusión y de saber más de sus secretos, donde y como duermen para contarlo aquí. Todas las fotos de esta publicación aunque tienen aspecto diurno están hechas mucho antes del alba y con las primeras luces del día, justo antes de partir a iniciar su día a día en las dehesas.

Ya terminaron la invernada, presienten la primavera, el fuego en la sangre se hace patente. Los más jóvenes aun no lo saben disimular y no dudan en acercarse a hermanas, madres o tías, pero ahí están los machos viejos que a certeros picotazos les enseñan modales. A todos les entran las prisas por partir hacia sus lugares de cría, los primeros en llegar eligen los mejores sitios. Hasta el año próximo pues.

 

 

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